A mi querido amigo Augusto en su primer cumpleaños.
2014

La dictadura de Augusto Pinochet en Chile nunca tuvo las capacidades culturales para crear una estética conservadora. Por el contrario, creó un imaginario visual de los residuos culturales heredados de Estados Unidos. Luego de mas de veinte años de democracia, el Museo Augusto Pinochet, aparece como una cristalización de un tiempo pasado que quienes lo habitan no quieren dejar correr. El lugar sobrevive como una distorsión distópica de lo que fue un imaginario mal construido de culto a las imágenes de poder de los diferentes dictadores del mundo.

//

Augusto Pinochet's dictatorship in Chile never had the cultural capacities to create a conservative aesthetic. On the contrary, it created a visual imagery from cultural wastes inherited from the United States of America. Today, after more than twenty years of democracy, the Augusto Pinochet Museum presents itself as a crystallization of a past time that those who inhabit it doesn’t want to let go.
The place survives as a dystopic distortion of what was a poorly constructed imagery of cult to different dictators around the world. In this context, the act of exhibition and remontage of statements and images, pretends to expose the discrepancies of this anachronism as a central problem of the images that we produce today.